No me vendas motos
| El usuario hiperconectado es capaz de viralizar un comentario o una queja con un simple clic y te desmonta el chiringuito en tres coma catorce. Viva la democracia digital.
Publicado en revista Anuncios el 22.02.2021
Decía J. Walter Thompson que la publicidad es una fuerza como la electricidad, que no solo ilumina, sino que electrocuta, y que su valor para la sociedad depende de cómo se use. La máxima es aplicable a cualquier disciplina, pero adquiere mayor trascendencia en una profesión que por excesos y malas prácticas puntuales causa desconfianza generalizada fuera de ella. Porque todos —en este sector también— miramos con recelo a quien sabemos de antemano que se acerca porque quiere vendernos algo. La legislación traza con claridad las líneas rojas que la publicidad no puede cruzar, y aun así encontramos en ocasiones prácticas inadmisibles que contribuyen al descrédito de este mercado y de sus grandes profesionales.
